sábado, 10 de octubre de 2009

VIRGINIA OLDONI la condesa CASTIGLIONI









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Natal y tránsitos del día de su muerte


VIRGINIA OLDONI la condesa CASTIGLIONI

SU BELLEZA DESLUMBRO A LOS HOMBRES MAS INFLUYENTES DE SU EPOCA

Llegó a París con 19 años y ya por entonces era considerada la mujer más hermosa del mundo, excepto para el Marqués de Gallifet, el cual lo ponía en duda. Ella era Virginia Oldoini, condesa de Castiglione y corría el año 1856.

Cuando llegó el comentario del Marqués de Gallifet a oídos de Virginia quiso demostrarle que estaba errado y lo invitó a visitarla a su mansión. Allí lo recibió completamente desnuda, tumbada en una chaise longue forrada de raso negro. A partir de aquel momento el marqués no dejó de alabar la sublime belleza de la Castiglione.

Virginia Oldoni, utilizó sus encantos para conseguir atraer la atención de los más importantes hombres de Estado. Su primo Cavour, primer ministro del rey Víctor Manuel II de Cerdeña y el Piamonte la animó para que conquistara a Napoleón III y obtuviera información sobre el país vecino. Virginia consiguió llegar a su lecho y se ganó el apodo de “la mujer del sexo de oro imperial”.

A pesar de haber pasado por su lecho un nutrido número de amantes de importante posición social, económica y política no se aseguró una buena vejez, pues acabó viviendo y muriendo sola a la edad de 62 años en su apartamento de la Place Vendome, cuyas habitaciones estaban decoradas en negro fúnebre, las persianas bajadas y sin espejo alguno que delatase el transcurrir de los años y la perdida de belleza de su rostro.

Inmediatamente después de su muerte la policía y los servicios secretos revolvieron entre sus papeles y quemaron todas las cartas y documentos enviados por las más altas personalidades de la época: Reyes, políticos, banqueros e incluso Papas.

Fue enterrada en Père Lachaise, el cementerio monumental de París, tal y como fue ordenado por el entonces rey de Italia Humberto I.
Condesa de Castiglione
De Wikipedia, la enciclopedia libre


Virginia Oldoini, Condesa de Castiglione (Florencia, 22 de marzo de 1837 – París, 28 de noviembre de 1899) fue una aristócrata y agente secreto italiana, célebre por haber sido amante del Emperador Napoleón III de Francia. En parte fue responsable de la unificación italiana, debido a la influencia que adquirió sobre el Emperador. Fue también una significativa figura en la temprana historia de la fotografía como modelo y colaboradora del fotógrafo Pierre-Louis Pierson.

Biografía

Primeros años

Nacida el 22 de marzo de 1837 en Florencia como Virginia Elisabetta Luisa Carlotta Antonietta Teresa Maria Oldoini, era hija del marqués spezzino Filippo Oldoini y de la marquesa Isabella Lamporecchi, miembros de la nobleza menor de la Toscana. Virginia recibió una esmerada educación, podía hablar cuatro lenguas fluidamente y dominaba la música y la danza. Pronto destacó por su notable belleza entre el resto de jóvenes aristócratas, por lo que fue conocida como La Perla d'Italia, aunque en su entorno familiar se la apodaba "Nicchia". Con sólo diecisiete años contrae matrimonio en 1854 con el conde Francesco Verasis de Castiglione, doce años mayor que ella, el cual se muestra desde un primer momento como una persona fría, de carácter reservado, muy distinto de cómo es la condesa. A ella le encantan las fiestas y los viajes, y se muestra con un carácter alegre y disipado. Tuvieron un único hijo llamado Giorgio que moriría de viruela a temprana edad sin haber alcanzado la adolescencia. Poco a poco las diferencias de carácter les fueron separando.
Virginia sigue acudiendo a fiestas y bailes, sin la compañía de su marido. Allí coincide con un primo suyo, Cavour, primer ministro del rey Víctor Manuel II de Cerdeña y el Piamonte. Cavour propone utilizar los servicios de su prima para conseguir la unificación de Italia: buscan que el emperador francés, Napoleón III, se enfrente a Austria y que ésta abandone los territorios ocupados en Italia. Si el Piamonte logra que se consiga esto, la casa de Saboya se impondría en todo el territorio italiano. Y que mejor forma de conseguirlo que a través de los encantos de la condesa. Es sabido que a Napoleón III le gustan demasiado las mujeres hermosas, por lo que convencen a la condesa para que vaya a París en calidad de "espía", para "aconsejar" al emperador de que le conviene atacar al enemigo austríaco. Para este plan también han contado con el conde. Ambos parten para París junto con su hijo.
Misión en París

La Condesa comenzó sus aventuras en el escenario internacional el día de navidad de 1855, cuando llegó a París con su marido, el conde Francisco Verasis de Castiglione y su hijo Giorgio. Al parecer, estaban allí para devolverle una visita a la prima de la condesa, María Anna Walewska, cuyo marido, el conde Alexandre, era el hijo de Napoleón I. Sin embargo, tras esta excusa se encontraba la verdera causa del viaje de los Castiglione a la capital francesa: el encuentro entre Virginia y Napoleón III.

Los bien relacionados Castiglione no esperaron mucho para ser llevados a la Corte. En pocos días, fueron presentados a Napoleón III y a su esposa Eugenia, en un baile imperial. Las entradas de la condesa a las fiestas y bailes se convirtieron en leyenda. Siempre tarde, hacía que su marido la escoltara a una esquina del salón donde observaba la gran atención que su presencia producía. Allí, esperaba a que los anfitriones realizaran las presentaciones y se emocionaba solo cuando el emperador o la emperatriz la saludaban.

Y a Cavour se le ocurre utilizar los servicios de su prima para conseguir la unificación de Italia : buscan que el emperador francés, Napoleón III, se enfrente a Austria y que ésta abandone los territorios ocupados en Italia. Si el Piamonte logra que se consiga esto, la casa de Saboya se impondría en todo el territorio italiano.
Y que mejor forma de conseguirlo que a través de los encantos de la condesa. Es sabido que al emperador le gustan demasiado las mujeres hermosas , por lo que convencen a la condesa para que vaya a París en calidad de “espía” , para “aconsejar” al emperador de que le conviene atacar al enemigo austríaco.
Para este plan también han contado con el conde. Ambos parten para París, junto con su hijo. Y esta ciudad va a deslumbrar a la condesa.
Igualmente, la belleza de ésta no pasa desapercibida , ya que en todas las celebraciones a las que acude va a despertar una gran admiración entre los asistentes.
Finalmente, tras varios intentos en distintas fiestas, el emperador también sucumbe a su belleza. Se veían todas las noches y se despiertan los celos de la mujer de Napoleón III, Eugenia de Montijo, casada con él hacía solamente tres años .
Aparte de tener como enemiga a la emperatriz, también existían otras personas cercanas al emperador que la veían con malos ojos. Se descubrió que mantenía conversaciones con Cavour, y a partir de ese momento tuvo que entrevistarse con él en sitios más recónditos y secretos. Igualmente, con el paso del tiempo, se descubrió la correspondencia que enviaba a Italia informando de sus pasos, y la que le venía devuelta con las instrucciones que debía seguir.
Se vio obligada a abandonar París y al emperador . Regresa a Turín , donde se le facilita una casa donde poder vivir.
El gobierno piamontés está contento con los resultados. A pesar de que la condesa no llega a terminar su cometido, su papel lo cumple correctamente. Napoleón III declaró la guerra a Austria , e Italia consiguió recuperar gran parte de los territorios ocupados.
La condesa de Castiglione tuvo que pasar de la vida fastuosa de París a estar prácticamente recluida en su casa , siendo tan sólo una mujer de veintiséis años.
Años después volvió a París , donde vivió sus últimos veinte años, en un entresuelo de la plaza Vendôme . Parece ser que solamente salía de noche de su silenciosa mansión , con un velo negro que le cubría el rostro. La llamaban “la loca de la plaza Vendôme”. Muere en 1899, sola y olvidada por todos.

2 comentarios:

carmencmbejar dijo...

Asombra ver el cambio físico de la guapa dama. La última foto es escalofriante. Parece un alma en pena.

Feliz fin de semana.

Un beso

isthar dijo...

Una mujer increiblemente bella que terminó en la indigencia y en una soledad total. Bien trágico su destino.
Un gran abrazo
besos Isthar